Nota metodológica y sobre las fuentes

Al trasluz ha trabajado con una circunstancia poco frecuente en la crítica literaria: además del texto publicado de Uno efe siete, ha dispuesto de materiales relacionados con su proceso de escritura y del testimonio directo de su autor. Esa proximidad proporciona una cantidad excepcional de información y obliga al mismo tiempo a establecer límites. Saber más acerca de una obra no significa necesariamente leerla mejor.

El criterio principal ha sido mantener separados tres planos que pueden relacionarse pero no confundirse: lo que está escrito en el poema, las interpretaciones que ese texto permite y la información disponible acerca de su génesis.

Ante cualquier discrepancia, el texto publicado ha sido considerado la referencia fundamental. Los materiales exteriores pueden explicar una procedencia, aportar contexto o abrir una posibilidad de lectura, pero no modificar retrospectivamente aquello que finalmente quedó impreso.

Un lugar especial corresponde al ejemplar anotado por el autor. Contiene nombres, fechas, libros, conceptos, acontecimientos, recuerdos y circunstancias asociados a numerosos versos. Su valor reside en permitir reconstruir el origen de determinadas imágenes y observar procesos que de otro modo permanecerían invisibles.

Se ha utilizado como mapa de procedencias, no como solucionario.

Una anotación que conduce a Orwell, Tolstói, Szymborska, Stonehenge, Mularroya o Michael Edwards permite localizar un territorio del que procede una imagen. No significa que ese nombre constituya automáticamente su significado.

De ahí uno de los principios metodológicos centrales de este ensayo: el origen del verso no es el significado del verso.

Identificar sistemáticamente la procedencia de los quinientos tres versos habría producido una obra diferente, quizá una edición anotada. Al trasluz ha seleccionado ejemplos cuando permitían observar procedimientos de alcance mayor: la transformación de una memoria heredada en objeto, la convivencia entre explicación científica y experiencia, el conocimiento contenido en una palabra rural, la concentración de un viaje o la conversión de una tecnología en memoria.

Una segunda fuente fundamental ha sido la conversación mantenida con Juanjo de Tierra durante la preparación del ensayo. De ella procede parte de la información relativa a Quisiera, la elección de 503, el título hexadecimal, los colores utilizados durante la construcción, las revisiones en voz alta, Casazul y diversas circunstancias biográficas relacionadas con lecturas, viajes y recuerdos.

El testimonio personal pertenece, sin embargo, a una categoría distinta de una fuente documental. Un hecho histórico puede contrastarse mediante documentos; una memoria puede escucharse y, cuando es posible, compararse con otros datos. No es menos valiosa por pertenecer al recuerdo, pero debe presentarse como lo que es.

Esta precaución resulta especialmente necesaria cuando intervienen terceras personas. Saber quién acompañaba al autor durante una visita o qué experiencia familiar existe detrás de un verso puede ser relevante para estudiar el proceso de reducción. Esa presencia en la génesis no convierte a una persona en el significado secreto del poema.

La vida tuvo acompañantes. La escritura decidió qué conservar.

La disponibilidad del testimonio produce además una tentación constante. Ante casi cualquier imagen sería posible preguntar dónde ocurrió, qué día fue, quién estaba allí o por qué una palabra y no otra. Muchas preguntas tendrían respuesta. La cuestión crítica no consiste únicamente en averiguar si podemos saber algo, sino en decidir qué le sucede al poema cuando lo sabemos.

En algunos casos la procedencia abre la lectura. En otros podría clausurar aquello que el texto había dejado deliberadamente disponible para la imaginación. Por ello no se ha intentado restaurar una supuesta versión completa de la experiencia anterior a los versos.

La vida no fue un borrador de Uno efe siete.

Proporcionó materiales que después fueron seleccionados, reducidos, desplazados o eliminados.

También se han utilizado documentos relacionados con el proceso de escritura, especialmente Quisiera, cuya comparación con el libro publicado permite observar el retroceso del yo y la aparición de una forma donde las cosas adquieren mayor autonomía.

Se ha consultado asimismo la correspondencia mantenida con Editorial Pre-Textos durante la corrección de pruebas y la preparación de las artes finales. Este material permite documentar algunas decisiones relativas a la disposición gráfica del poema y distinguir entre aquellas solicitadas por el autor y las adoptadas durante el proceso de producción editorial.

La correspondencia privada con Dolan Mor relativa a una de las primeras lecturas de Uno efe siete ha resultado especialmente relevante para documentar su recepción temprana y algunos de los parentescos literarios percibidos antes de la publicación.

Las referencias literarias, históricas, artísticas y científicas susceptibles de comprobación se han contrastado mediante fuentes públicas cuando ha sido necesario. En los contenidos científicos se ha procurado distinguir igualmente entre el concepto verificable y la utilización que el poema hace de él. Una formulación poética puede ser precisa, simplificada, discutible o errónea. La función de la crítica no es corregir silenciosamente el texto, sino describir con exactitud aquello que está escrito y señalar, cuando resulte relevante, la distancia respecto al conocimiento disponible.

Esta cautela forma parte de la propia lógica de una obra en la que conocer constituye uno de los materiales fundamentales. La curiosidad que alimenta el poema puede aplicarse también al poema.

Para situar su aparición y recepción se han tenido en cuenta la edición de Pre-Textos, el IV Premio de Poesía Antonio Ródenas García-Nieto, entrevistas, reseñas, programas radiofónicos y otros comentarios críticos. La inclusión de Uno efe siete en el estudio de Vicente Luis Mora sobre poéticas híbridas y expandidas resulta particularmente útil para situarlo dentro de determinadas transformaciones de la poesía española contemporánea, sin convertir esa clasificación en una explicación total de la obra.

Toda categoría crítica ilumina una zona y deja otras en sombra.

El orden de Al trasluz responde a una necesidad crítica: separar provisionalmente dimensiones que Uno efe siete presenta mezcladas. También la investigación avanzó con frecuencia mediante asociaciones: una pregunta conducía a un lugar, aquel lugar a una persona, la persona a un libro y el libro a una imagen. En ocasiones fue necesario corregir hipótesis anteriores porque un nuevo dato modificaba lo que creíamos saber. La investigación terminó comportándose así, en algunos momentos, de una manera próxima a su objeto: una cosa llevaba hacia otra sin obedecer siempre a las categorías de partida.

Las fuentes utilizadas permiten saber mucho más acerca de Uno efe siete de lo que contienen sus páginas. El criterio de Al trasluz ha consistido en no confundir esa posibilidad con la obligación de contarlo todo.

Saber cuándo investigar ha sido importante.

Saber cuándo detenerse, también.

El resto pertenece al poema.


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